Este mes, mis pastores cumplieron 42 años de matrimonio, un logro no muy frecuente en una sociedad donde lo que se rompe es desechado en vez de ser arreglado. Estas palabras conmemoran sus cuatro décadas y todos los años que están por venir.

Al emprender este camino es importante aprender
de quienes vinieron antes pues son el ejemplo de ver

Los primeros años están llenos de muchas experiencias.
Por ahí vienen los hijos y con ellos muchas más vivencias.
Y pasan los años marcando la primera década.

A medida que pasa el tiempo los muchachos van creciendo
crece el ministerio, crecen las canas, y el tiempo, más amor va produciendo.
Y pasan los años marcando la segunda década.

Cuando ya los hijos se van y dejan vacío el nido,
los padres hacen lo que antes no podían, y al mundo le dan un recorrido.
Y pasan los años marcando la tercera década.

Pero el nido rápido se vuelve a llenar con la llegada de los nietos y muchos tiernos momentos,
y mientras crece la familia, también crece la sabiduría del matrimonio que tiene a dios como fundamento
y pasan los años marcando la cuarta década.


 

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