Querido Pasado,

Creo que hemos estado en este baile demasiado tiempo. Estoy cansada de ser herida por ti o de sentirme menos, por hechos ocurridos en el pasado. Es la última vez que me permito caer en esa trampa. Me rehúso a que definas mi presente. Me rehúso a que seas un constante recordatorio de mis fallas y mis faltas. Me rehúso a permitirte hacerme sentir apenada y adolorida, de nuevo, como si no hubieras sido arrasado por vientos de cambio.

Claro, cometí errores. Claro, hay cosas horribles que preferiría mantener ocultas. Claro, conoces mis secretos más oscuros e íntimos y me los recuerdas cada vez que me siento triste, pero ya basta. No seguiré conspirando contigo para dañar el presente. Ya no existes, tu fecha límite es hoy. Necesito vivir en mi presente. Ya no puedo dejarte moldear mi futuro con tu perspectiva de pasado.

 Tu propósito fue cumplido en su debido momento, pero tal como el tiempo, debo seguir adelante. Debo seguir progresando. Seguir caminando. No me puedo dar el lujo de gastar un minuto más tratando de arreglar lo que quedó atrás, cuando el tiempo solo va en una dirección. Solo puedo esforzarme para mejorar las cosas de ahora en adelante.

Por favor déjate de cuentos acusatorios que se repiten en el fondo de mi mente. Deja de tratar de manchar mi presente con los dolores del ayer. Deja de recordarme donde estaba y déjame ir hacia donde voy.

 Entiendo que tuviste tu parte formando la persona que soy. Entiendo que tuviste tu parte en ayudarme a llegar a donde estoy parada hoy. Entiendo que tuviste tus enseñanzas y forjaste muchas memorias, pero estas son como las piezas de una máquina. Ellas pueden mejorar la máquina, pero no cumplen su función principal.

 Aunque no te pueda cambiar, puedo aprender de ti. Aunque no te puedo borrar, puedo enseñar a otros de las lecciones que me diste. Aunque no pueda borrar el dolor, puedo sanar, dejando solo cicatrices que servirán como recuerdo de los obstáculos superados, las lecciones aprendidas, y el perdón dado o recibido.

Quizá me rompiste el corazón, pero he aprendido que aún con eso, los corazones no paran de latir. Quizás trajiste tormentas, pero aprendí que ellas producen marineros expertos. Quizá te robaste mi inocencia, pero he aprendido a ser sabia. Quizás manchaste mi vida, pero he aprendido que el arte no se encuentra en un lienzo vacío. Quizás me tumbaste, pero aprendí a mirar hacia arriba. Quizás murieron algunos sueños, pero nunca mi esperanza.

Hoy vivo para mí. Eres solo un libro de recuerdos, buenos y malos. Por favor te pido que te quedes en tu lugar y en tu temporada. Déjame ir hacia delante. Y en cuanto a este baile entre nosotros, permíteme despedirme. He aprendido tanto de ti, que ya es hora de soltar, tal como las olas sueltan la costa para regresar a las profundidades del mar, permitiendo que una nueva ola tome su lugar.

Esto no es un hasta luego, es un adiós.