Un triste y doloroso día

En el cual era palpable la melancolía

Entre lágrimas amargas, gemidos y agonía

Un camino entre el pueblo se abría

Y por esa triste y dolorosa vía

Pasaba un hombre que cambiaría

La historia del mundo con el hecho que pronto sucedería

Una cruz con el peso del mundo en su espalda sostenía

El precio de nuestra culpa y nuestros pecados El pagaría  

Mientras unos lloraban otros se reían

Pero Su amor por nosotros era más de lo que Él sufría  

Y con brazos clavados abiertos la primera de las siete palabras Él decía

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

 

Sus compañeros en el Gólgota, un ladrón en cada lado  

Ambos pagando por hechos, ambos condenados

Dos criminales, con Cristo juntamente crucificados

Uno de ellos sarcástico y un poco malhumorado

Buscaba su propio interés pues de su castigo pretendía ser liberado

Mas el otro ladrón reconociendo sus errores sabiendo que había fallado

Tan solo pedía perdón pues quería ser salvado

Lleno de compasión y del amor que tiene por nosotros, Jesús le prometió que no lo dejaría desamparado

Y la segunda palabra habló desde el madero donde estaba colgado

Hoy estarás conmigo en el Paraíso

 

El evento atrajo gran multitud de diversos espectadores.

Y mientras se burlaban y echaban suertes sobre sus vestiduras los acusadores,

Celebraban y cantaban victoria los conspiradores

Pero a pesar de todo lo que sufrió nuestro salvador, a pesar de todos los terrores

Su amor era más grande que los sufrimientos y los dolores

Pues aún desde la cruz se preocupó por sus seguidores.

La tercera palabra a su madre expresó entre agonía, padecimientos, y temblores

Mujer he ahí tu hijo. Hijo he ahí tu madre.  

 

El tiempo pasaba y su cuerpo desfallecía

El sol escondió su luz mientras el cielo se oscurecía

No soportaba ver a su creador en ese estado, y la naturaleza se entristecía

Me imagino los pensamientos de un Jesús molido mientras todo esto acontecía

Adolorido y deteriorado mientras a Su Padre Él obedecía

En cumplir la palabra de la vieja profecia

Pero como todo humano, se sintió solo y por un momento le parecía

Haber sido abandonado, y en su gemir a su Padre le decía:

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Los soldados en forma de burla coronaron con espinas al Señor

Y sus ojos se nublaban por la sangre y el sudor

Si supieran que estaban en presencia del Redentor, Rey y Señor, Salvador y Restaurador

Quizás lo hubiesen tratado con un poco más de pudor   

“Libera a Barrabás” le pidió el pueblo al gobernador

Resultando en una terrible condena para Jesús de tortura, sufrimiento y mucho dolor

Y cuando en sus momentos finales pidió algo de beber, la respuesta de los soldados fue peor de lo que se pueda creer

El redentor en su quebranto, solo dijo: Tengo sed

 

Cuando Él dijo que restauraría el templo no se refería a un edificio

De hecho, todo lo que El soportó fue para nuestro beneficio

Fue por el amor que nos tiene, para no perdernos en el pecado y caer en su precipicio

 Y con las pocas fuerzas que le quedaban se entregó como sacrificio

Consumado es

 

El Calvario

Ese fue el lugar, ese fue el escenario

Donde los eventos ocurridos, pasaron a la historia como tiempos extraordinarios

Comenzó con el final de una vida y culminó con el comienzo de la eternidad, pues era necesario

Que alguien pagara el precio de nuestros pecados, se necesitaba un voluntario

A precio de sangre pagó nuestras transgresiones en lo que solamente parecía ser Su funeral

Y en su último respiro se entregó como sacrificio y con su muerte venció al adversario

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.